jueves, 23 de diciembre de 2010

Carta de un padre laico a su hijo - Letter from a secular parent to his son

Yo no quiero dejarte prisionero de una organización que primero te inyecta el veneno del complejo de culpa, para decirte después que el único antitodo lo tienen ellos. No quiero que te inculquen una moral tan artera que considera más peligrosos una teta, que una pistola o un artilugio capaz de arrasar una ciudad entera.

Yo no quiero que te enseñen a dividir la humanidad en buenos y malos, en fieles e infieles, en los "nuestros" y el resto. No quiero que tiñan de pecado original tu inmaculada alma, ni que vendan tu niñez a algún desaprensivo de su organización, oculto y a salvo por su jerarquía.

Yo no quiero que maten tu rebeldía con un puñal de resignación, ni que amenacen tu bendita osadía con un infierno a su medida. No quiero que te cambien por tristeza tus toneladas de alegría, que distraigan tu mirada con el más allá del más aquí, que las promesas de vida eterna te hagan olvidar el compromiso frente a la eterna mala vida de los de siempre, que injusto sea normal y hermanos no sean todos, que de tanto mirar al cielo se te olvide el suelo.

Yo no quiero que nadie dirija tu cama, que unos hombres que viven solos te digan lo que es familia, que la justicia social es envidia, el impulso natural lascivia y la libertad pecado. No quiero verte expiar sus culpas, perdido en sus turbas, sin razón ni corazón, tan pendiente de los santos que no veas que todos los demás somos tantos, no quiero que te cambien un beso por un paraíso, ni un abrazo por un latigazo, que te sustituyan la solidaridad por la caridad.

Yo no quiero para ti ni su cielo, ni su infierno eternos, no quiero su bálsamo del no pensar, el bálsamo del perdón por nada, la cadena del complejo de culpa o el látigo del castigo divino, no quiero que compres almas por un plato de lentejas, ni que vistas a los desnudos a cambio de reemplazar al Dios que reza, para ti hijo mío, quiero paz de verdad, paz de humano, paz de hermano, amor de verdad, amor de humano, amor de hermano, esperanza de verdad, esperanza de humano, esperanza de hermano, para ti quiero todas las manos, toda la paz, todas las esperanzas y todo el amor, porque para ti deseo que todos los seres humanos sean tus hermanos, sin distinción de raza, sexo o credo, para ti quiero la plenitud de ser humano, hermano, entero y sin miedo.

Escrito por Gonzalo Morales el 22 de enero de 2005.

martes, 14 de diciembre de 2010

De regalo navideño a triste vagabundo § From Christmas gift to sad vagabond


En estos días me he dado cuenta de la apabullante mercadotecnia para vender animales como mascotas, como "buenos regalos" para Navidad, un lindo detalle, lo que los niños piden e ideas similares. Esto es algo que debería tomarse más en serio, un animal no es un juguete, es una gran responsabilidad porque no sólo hay que darles de comer sino asegurarse de que tenga el espacio y las condiciones suficientes a sus necesidades, vacunas, desparasitaciones, alergias, manejo de los olores y un largo etcétera, dependiendo de la especie y la raza. 

Y no sólo son importantes los referentes al animalito sino también a las personas que convivirán con él; hace poco leí que la principal razón por la que una mascota es abandonada en la calle es porque su carácter no congenia con el de su dueño y esto es de suma importancia antes de adquirir un perro o gato o cualquier otra mascota; puede ser que, por ejemplo, el perrito tiende a ser muy hiperactivo por su raza y el dueño no le dedica el tiempo suficiente para que el can libere toda su energía y es cuando surgen "problemas de conducta" del animal: destrozo de muebles o agresividad, por mencionar algunos.

Otra fuente de abandono es que se le deja toda la responsabilidad de la mascota a los niños y si ellos no se hacen cargo de sí mismos no esperemos que lo hagan con el perro o gato. Sí debería dejársele una pequeña responsabilidad como aprendizaje pero siempre bajo supervisión de un adulto. 

Pensemos bien antes de regalar una responsabilidad tan grande. No les demos una amarga Navidad a los cachorritos que ahora se ven tiernos en la vitrina y que tiempo después podrían ser perros tristes, sucios y vagabundos por considerarlos equivocadamente como "problemáticos".