Dándonos un respiro en la Señora del Desierto, cuna de la Revolución Mexicana y también de mí.
Adiós al esmog, el tráfico, el hacinamiento y el ruido. Bienvenidos, aunque por un momento, el cielo azul, las calles anchas, la gente amable y el canto de las aves de la pradera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario