
Ayer confirmé lo que había sospechado: que sería uno de los pocos afortunados en seguir adelante en esta interminable carrera que es la Medicina. Abrí la página de la CIFRHS y vi mi número de folio en la lista de las 10 únicas plazas para la especialidad en la que competí, de entre 59 que presentamos el examen. La alegría inundó ese momento y enseguida fui por la botella de vino Merlot cosecha 2006 que un agradecido paciente me regaló en su convalecencia hace ya tres años, decanté el líquido y lo vacié en copas que serví a mis hermanos y padres, brindamos felizmente por el comienzo en esta nueva etapa; llamé por teléfono a mis amigos para saber de su suerte; a lo largo del día recibí felicitaciones de familiares, amigos, ex-compañeros y conocidos; imaginé mi nueva vida y empecé a imaginar y planear los esbozos de un proyecto mayor.
Bien es sabido que lo que se sueña se puede hacer realidad.
Por el momento me siento como si aún tuviera demasiado alcohol en la sangre, apenas lo estoy asimilando, jeje.
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