lunes, 18 de octubre de 2010

Bitácora del 13 de Octubre - Binnacle of October 13th

Las últimas semanas han sido de lluvias constantes, amaneceres frescos y calles encharcadas. Hoy salió el sol, mostrando un cielo raramente limpio en esta ciudad, las nubes y la contaminación están siendo arrastradas por los vientos ligeros que soplan del sur. Me he sentido inspirado para hacer esta pequeña nota en mi diario acontecer para dejar una memoria escrita de lo que he estado viviendo, mis neuronas suelen olvidar cosas alegres cuando no las ligo con eventos específicos así que he creído que esta forma de testimonio me será grata de reencontrar cuando pasen algunos años.
Para este año 2010 preparé diez reflexiones que consideré importantes aunque sólo he publicado tres. He estado considerando la conveniencia de seguir colocándolas en la red pero por este día me dedicaré solamente a hacer un breve repaso de lo que he vivido a lo largo de estos últimos nueve meses; mi embarazo de vivencias está a punto de término.

Inicié el año con un empleo bien pagado, un ambiente laboral agradable, con un horario muy flexible y con varias ofertas de trabajo que se fueron presentando ya teniendo mi título y cédula profesionales en mano. Mi familia unida y saludable, sin contar al par de gatos que teníamos enfermos de una conjuntivitis que después resolvió favorablemente. En mi trabajo conocí varios lugares de mi Estado o, más bien, los conocí mejor. También me relacioné positivamente con mis compañeros de trabajo y me di cuenta de las múltiples realidades que se viven día a día, entre la incertidumbre financiera y la inseguridad en las calles de nuestro país. 

Continué ejercitándome en el gimnasio, ganando un poco más de masa muscular pero sobretodo definiendo más mis grupos musculares y mejorando mis constantes vitales.  Y como un extra, me deleitaba de muchas bellezas físicas que me acompañaban en las rutinas con los aparatos. 

Llegué a esta ciudad ya hace ocho meses. Los primeros días experimenté la contaminación ambiental en mis ojos aunque me acostumbré rápidamente a ella. Visité lugares bonitos e interesantes, conviví con mi mejor amiga, su hermano y algunas veces con el novio de mi amiga. Fueron días muy divertidos pero desafortunadamente el departamento de mis hospederos quedaba muy lejos de mi Instituto por lo que busqué un lugar más cercano. ¡Cuán rápido pasa el tiempo!: ya son nueve años de profunda amistad ahora que recuerdo.

Me fui de mi tierra sin despedirme de varias personas a las que aprecio, me ganó el tiempo y mi desorganización. Hubo otros que simplemente el interés en ellas se perdió: las personas cambiamos aunque mantenemos una esencia inmutable, creo; y a veces esos cambios son lo suficientemente perjudiciales para una amistad. Me hubiera gustado también decirle un hasta luego a mis rincones favoritos, congelar en fotografías las formas irrepetibles de esos momentos porque, los detalles que quizá olvidara, después los podría apreciar nuevamente. Para bien, pude ir en el primer fin de semana largo que tuve, ya extrañaba a mi familia y a mis amigos y la ida me sirvió para recargar mis baterías. Me traje varios paquetes de tortillas de harina y de maíz así como queso tipo Chihuahua, hasta la comida extrañaba.

Continuará.

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