Rápidamente pasan los días dejando su dulce aroma en mis neuronas,
fotografías de ayeres presentes y luces de un mañana que asoma.
Escribo en el regazo de un enramado y cálido nido acolchonado,
deleitando el firme sabor de las hojas de té que me ha preparado.
Ya once meses del año, ya más de treinta semanas a su lado,
¡Qué hermoso es ser amado y correspondido!,
¡Qué bello es tener alguien que te inspire melodías!,
¡Y que agradable es despertarse y dormir con un beso!
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