Mi lucero del alba
Tras el cristal de mi ventana
veo las sombras de tu luz,
me saludas por la mañana
iluminando mi quietud.
Te sonrío vida mía,
mi cuerpo aplaude tu existir
te respiro muy profundo,
profundamente pienso en ti.
Comienza un nuevo día,
no hay rutina que seguir,
sin embargo otra vez
contigo amanecí.
Poema N. 22. Ago. 5 de 2003.
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